Carta de John Ralston Saul, Presidente Internacional a la membrecía de PEN.


Carta de John Ralston Saul, Presidente Internacional a la membrecía de PEN.

Estimados miembros de PEN, queridos amigos,

Como ustedes saben, PEN tiene ahora una alianza con la red del Hay Festival. Esto significa que nuestro programa de Libera la Palabra se coloca en festivales continuos. De esta manera y a través de la literatura, podemos difundir nuestro de la libertad de expresión, el debate, la traducción, las lenguas en peligro, los estándares digitales, etc. Esta alianza comenzó en octubre con el Hay Festival en Xalapa, Veracruz, México – un lugar difícil donde muchos escritores han muerto. El evento de Libera la Palabra! En el Hay Festival de Xalapa reunió a Peter Godwin, el Presidente del Centro PEN Americano, Wole Soyinka, Michael Jacobs, Jeanette Winterson, Frédéric Mantel y Janne Teller. Ellos se aseguraron que nuestra historia se contara. Hubo momentos difíciles y momentos tensos que involucraron a autoridades locales. Sin embargo, Peter y los demás se aseguraron que nuestro mensaje fuera claro y conciso.

Acabo de regresar de Colombia, de Bogotá y Cartagena. El Festival Hay de Cartagena es un evento grande en América Latina. Es una reunión maravillosa de escritores hispanos de todas las Américas. Nuestro antiguo Presidente, Mario Vargas Llosa, estuvo presente, así como también, Herta Müller, Julian Barnes y David Grossman.

PEN fue representado por Gioconda Belli de Nicaragua, Luisa Valenzuela de Argentina, Carlos Vásquez Zadawi, el Presidente de PEN Colombia, Francine Prose, la ex-Presidenta del Centro PEN Americano y un servidor. PEN Colombia organizo tres reuniones públicas con un número extenso de escritores. Me impresiono mucho el entusiasmo de la comunidad en Cartagena. Después en Bogotá, hubo una serie de eventos públicos e internos en los que también participe.

El punto principal de todo esto es: que PEN necesita ser el lugar de reunión de todos los que estamos vinculados con la escritura. Nuestros Centros necesitan tener un carácter inclusivo y diversificado. Los días del “PEN Club” han expirado. Un Centro PEN no es pequeño y exclusivo. Tiene que ver más allá de sus fronteras. Un número creciente de nuestros Centros han tomado un paso hacia adelante mediante la creación de categorías de miembros asociados y membresías de estudiantes lectores. Después de todo, la literatura y la libertad de expresión le pertenece tanto al lector como a aquel que escribe.

Quizás recuerden que hace un año llevamos una Delegación internacional a México donde cerca de 100 escritores han sido asesinados, muchos de estos son reporteros de publicaciones pequeñas o de radio y televisión en el norte del país. A muchas autoridades les gusta decir que algunos de estos escritores no son escritores verdaderos ni periodistas reales. Nunca he entendido el punto de este argumento. ¿Acaso es menos crimen el matar a un escritor desconocido a uno que es famoso? Desde el momento que nuestra Delegación llego, nos pidieron que clarificáramos a quien representábamos y nuestra definición de lo que para nosotros es un escritor. Yo simplemente les dije que un escritor puede ser un Laureado Nobel o un periodista de provincia o alguien en medio de las dos categorías. Si analizamos detenidamente a nuestra lista de Casos de Escritores en Prisión, los 850 escritores no necesariamente son miembros de PEN y muchos de estos no son personalidades literarias. Sin embargo, son personas que viven de la palabra y también mueren por palabra. Son uno de nosotros – la misma familia.

PEN Colombia ha aceptado este desafío y ha edificado a un Centro grande y diverso. Su membresía crece rápidamente alrededor del país. Espero que se conviertan en modelo para reforzar a los Centros en América Latina, acogiendo a los desconocidos y a los famosos, a los controversiales y a los más callados.

Nuestro programa de impunidad en América Latina, nuestro nuevo libro electrónico del Circulo de Editores – Escritores en contra de la Impunidad – que está lleno de voces de la literatura Latinoamericana y que demuestra la importancia de reunir a nuestra comunidad para hablar con una misma voz publica acerca de nuestras inconformidades.

Un Centro PEN que está compuesto de solo algunos escritores líderes y conocidos, tendrá la dificultad de cumplir su mandato – simplemente porque no ha llegado a acoger a una comunidad de escritores y quizás a aquellos que están en peligro. De la misma manera, un Centro PEN que no incluye a la comunidad de escritores líderes o aquellos escritores que están en peligro también tendrá la facultad de cumplir su mandato. Después de todo, aquellos escritores que tienen la confianza en el público son parte central de nuestro mensaje. Y aquellos en peligro son los que más necesitan de nuestro paraguas. Y nunca podremos saber cuándo y dónde el coraje de la libertad de expresión será más necesitado. Desde luego, este camino inclusivo no funcionara en todas partes. Algunos Centros que operan en países comandados por dictaduras, pueden enfrentar condiciones adversas que les dificulten reunir a gran parte de la comunidad de escritores. Pero estas son excepciones a la regla. Lo que todos compartimos es el deseo para fortalecer la influencia de nuestros Centros y la influencia de PEN International en el mundo.

El desafío en común es que los escritores y editores a veces están divididos de maneras complicadas. Siempre habrá la versión de la izquierda y la derecha. Hay que apartarnos de estas posiciones extremas que promueven la violencia y el odio – que quebrantan a nuestra Constitución – y que son divisiones que no son un asunto de PEN. Trabajamos para la literatura y la libertad de expresión. Este es un paraguas grande. No somos miembros de nuestros Centros PEN o de PEN International porque tenemos una misma ideología política. Lo que si tenemos en común es que creemos en la literatura y la libertad de expresión. También, creemos que estos valores le pertenecen a los lectores y a nuestra audiencia.

Podemos reforzar a nuestros Centros en América Latina haciendo justo esto – hablando con nuestra comunidad en cada país y creando coaliciones fuertes de escritores de todos tipos que respetan la vida y creen en nuestra Constitución. Con el crecimiento de la crisis de la impunidad, nuestra fortaleza y unidad es fundamental.

Mis mejores deseos,


John Ralston Saul