México: líder del G-20 en matar a periodistas y a escritores, por Cathal Sheerin del Comité de Escritores en Prisión


México: líder del G-20 en matar a periodistas y a escritores, por Cathal Sheerin del Comité de Escritores en Prisión

(este artículo aparece en The Huffington Post)

Ocho periodistas y escritores han sido asesinados en México en los primeros seis meses de 2012. Esta vergonzosa cifra sitúa a México al casi mismo nivel que Siria en cuanto al número de víctimas.

Aunque hay otros países del G20 que tampoco son buenos ejemplos a la hora de proteger la libertad de expresión —como Rusia y China— en ninguno de ellos se asesina a tantos escritores como en México. En este año, el número de periodistas y escritores asesinados en este país ha superado al de las demás naciones del G20 en total.

La primera víctima de 2012 fue Raúl Régalo Garza Quirino de La Última Palabra, a quien acribillaron en enero. En marzo, el poeta y traductor Guillermo Fernández García fue golpeado hasta la muerte en su casa. En abril, los periodistas Héctor Javier Salinas Aguirre y Javier Moya Muñoz fueron dos de los asesinados en una masacre en un bar. El mismo mes, Regina Martínez, una reportera de la revista Proceso, fue estrangulada. En mayo hubo dos más: el ex-periodista, René Orta Salgado, cuyo cadáver fue encontrado en el maletero de su coche, y Marco Antonio Ávila García de Sonora, a quien estrangularon dejándolo después tirado en la calle. Y en junio, secuestraron y asesinaron al reportero de Milenio de Xalapa, Víctor Manuel Baez Chino.

Estas víctimas se unen a una lista de más de 80 periodistas, escritores y blogueros que han sido asesinados en México desde el año 2000. Muchos de estos periodistas informaban sobre crimen organizado y corrupción. Sólo algunos de estos asesinatos han sido investigados adecuadamente y muchos menos han sido condenados.

A pesar de la aprobación de dos mecanismos destinados a proteger a los periodistas que se encuentran bajo amenaza y de la creación en 2006 de la oficina de la Fiscalía Especial de Delitos contra la Libertad de Expresión, los crímenes contra periodistas, lejos de disminuir, se han incrementado aceleradamente.

Quienes amenazan y asesinan a periodistas y escritores quedan impunes casi en su totalidad debido, en gran parte, a la inercia y a la corrupción que aún atenazan a las instituciones mexicanas. La policía y los funcionarios locales a menudo están implicados en los ataques contra periodistas, como admitió públicamente en marzo de 2012 la Fiscalía Especial de Delitos Contra la Libertad de Expresión, cuando reconoció que las amenazas a los periodistas y su derecho a la libre expresión, con frecuencia, provienen de las propias autoridades del Estado.

El estado costero de Veracruz escenifica perfectamente esta situación. En diciembre de 2012, la Policía era tan corrupta que tuvo que ser disuelta por completo. Fue reemplazada por la Armada, aunque eso no significa que ahora Veracruz sea menos peligrosa. Hace dos semanas apareció una ‘narcolista’ de periodistas que pueden ser ejecutados en los días venideros. Se cree que miembros del Ejército y la Armada son los que llevarán a cabo estas ejecuciones.

Hace una semana, PEN International, la organización de escritores que defiende la libertad de expresión y a quienes no pueden ejercerla, escribió una carta abierta a los periodistas en la que les pedimos que incluyan en su cobertura de la cumbre del G20 el problema de la violencia contra los periodistas y escritores mexicanos y la impunidad de la que gozan los responsables.

PEN International ha insistido en pedir cambios en la legislación mexicana para proteger mejor a periodistas y a escritores. Hace una semana, se aprobó una enmienda a este respecto.

Sin embargo, el compromiso de México con la libertad de expresión no ha de medirse por sus leyes, sino por la disminución del número de ataques contra periodistas y escritores, por el enjuiciamiento y condena de los responsables de estos crímenes y por su lucha contra una corrupción endémica.