Carta de John Ralston Saul, Presidente Internacional, a la membrecía de PEN.


Carta de John Ralston Saul, Presidente Internacional, a la membrecía de PEN.

Estimados miembros de PEN, queridos amigos,

De cierta manera, este fue un mes dedicado a los derechos lingüísticos. No es que el resto del mundo haya parado. En México, lo bueno y lo malo continúo acelerándose en un complejo espiral. El presidente Calderón finalmente firmo la Ley para la Protección de los Defensores de los Derechos Humanos y Periodistas. Jennifer Clement de PEN México estuvo presente en esta ceremonia. Cathal Sheerin en nuestra oficina internacional, organizo una campaña de conciencia alrededor de la reunión del G20 en la Ciudad de México. Y a pesar de estos logros, la violencia en México continúa. Y ahí se encuentra nuestro constante desafío: continuar apoyando a esta causa hasta que la situación cambie.

Y que maravilloso fue ver a Aung San Suu Kyi viajando por el mundo con su mensaje. PEN International estuvo involucrado en su defensa desde el primer momento de su arresto hace 23 años. Recuerdo a un grupo de nosotros que tratábamos de conseguir un mensaje de audio de ella para un evento de PEN en Toronto en los 90’s. Esta campaña para la libertad de expresión comenzó con el golpe de estado de 1962. Y aun no termina.

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Regresando a los derechos lingüísticos. Es sorprendente como muchas personas aun continúan luchando para ver un vínculo entre la salud del lenguaje y su cultura, y la realidad de la libertad de expresión. Acabo de estar en Crimea con los Tártaros de Crimea. Fui para una reunión de la Red Altay Ural de PEN que fue presidida por Kaiser ÖzHun. Hori Takeaki también estuvo ahí, así como Gil-won Lee de la Junta Directiva y escritores de 11 Centros de PEN.

El 18 de Mayo de 1944, Stalin ordeno la expulsión de los Tártaros de Crimea. En 24 horas, cerca de 25,000 personas fueron removidas y enviadas a Uzbekistán, Kazakstán y Siberia. La mitad de estas personas murieron durante este proceso. Por casi medio siglo han batallado para que se les permita su retorno. Y por si fuera poco, se les prohibió su idioma y derechos culturales. Durante esta batalla, estos fueron liderados por Mustafa Dzhemilev, ahora con un poco más de 70 años y con quien tuve el placer de pasar tiempo en Simferopol. Él fue uno de los fundadores del movimiento de derechos humanos en la Union Soviética, por lo cual, le costaron años en prisión.

En 1989, los Tártaros de Crimea regresaron a casa en un movimiento masivo que no fue ilegal, pero que ciertamente no fue aprobado. Durante los últimos 23 años, han reconstruido sus vidas y relanzado su cultura. Nada de esto ha sido sencillo. Ucrania es un país donde existe un debate constante entre la lengua Ucraniana y la Rusa. Dentro de este país, yace la Republica Autónoma de Crimea, que es 70% Ruso-parlante y 25% Tártaro. Las reglas de Ucrania y la Republica Autónoma han hecho su renacimiento posible, pero con dificultades. Existen 15 escuelas públicas primarias que enseñan Tártaro, pero no hay escuelas secundarias con las mismas cualidades. Por consiguiente, solamente 16% de los jóvenes Tártaros pueden ser educados en su propia lengua. Además, faltan detalles en su currículo, libros escolares y maestros. Crearon una televisión del sector privado, pero las reglas nacionales de otros aspectos del multilingüismo Ucraniano, los limita a únicamente usar el idioma Tártaro en el 25% de su señal. En las estaciones publicas, están limitados a 3 horas a la semana.

De la misma manera, cabe decir que es bajo esta estructura que han progresado de manera avanzada a través de los años. Nadie esta en prisión. Son parte del proceso político. Nada esta prohibido. Sin embargo, la situación es muy difícil para la vida diaria cultural y lingüística. El esfuerzo que deben de poner es mucho más grande que aquellas culturas que tienen una población base grande o una minoría en un país que tiene el apoyo de la mayoría de un país vecino.

En situaciones como esta, el Manifiesto de Girona crea un entendimiento claro de derechos lingüísticos. Ustedes se pueden percatar de esto en nuestros eventos públicos.

PEN juega un papel muy práctico en la región de Crimea. Entre los escritores que son Tártaros de Crimea y los Centros que están presentes en esta región, existe una charla constante para la posible creación de un Centro PEN enfocado a esta minoría o al menos, buscar maneras de incluirlos mucho mas.

Esta misma historia puede ser contada, con muchas variaciones, alrededor del mundo. Como Canadiense, pienso en las más de 50 lenguas indígenas en mi país, un gran numero de estas que están desapareciendo. En África, existen lenguas indígenas, utilizadas por millones de personas, pero marginalizadas por la dominación continua de las lenguas establecidas por los imperios. Estas lenguas importantes – personalmente vivo en dos de ellas – también tienen una importancia muy grande. Tres de ellas son las lenguas oficiales de PEN, precisamente porque son muy internacionales y tienen una riqueza particular que viene de varios polos de influencia.

Pero las lenguas indígenas también son esenciales. Y aunque el rol de las lenguas internacionales, ayudan a la comunicación a través de las fronteras y son parte central de nuestra internacionalización, también las lenguas indígenas y aquellas con poblaciones pequeñas son importantes porque representan una verdad profunda acerca de su civilización particular. Y la literatura se alza sobre nuestra particularidad de la civilización en la que vivimos.

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Unos días después de esta reunión en Crimea, el Comité de Traducción y Derechos Lingüísticos, presidido por Josep-Maria Terricabras, se reunió en Barcelona con 11 Centros PEN. Hori Takeaki y yo estuvimos ahí con Laura McVeigh y Frank Geary de la oficina internacional. El enfoque se centro en el desafío de la traducción, particularmente de lenguas con poblaciones pequeñas. También hubo una presentación publica del Manifiesto de Girona con el Presidente de Catalunya.

Después fui a Madrid para reunirme con el Instituto Cervantes y comenzar una conversación acerca de las maneras en las que posiblemente pudiéramos colaborar.

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La Junta Directiva y los Presidentes de Comités, se reunieron en Londres por dos días. Muchos de nosotros únicamente nos vemos dos veces al año – la otra oportunidad en el Congreso. Y es virtualmente imposible hablar acerca de las ideas y políticas durante nuestras reuniones telefónicas cuatrimestrales. Nuestras conversaciones se concentraron en las estrategias de largo plazo en Turquía, China y México. Adoptamos una declaración preliminar de derechos digitales en la cual estamos trabajando en este momento y que se presentara en el Congreso. También, comenzamos a trabajar en nuevas maneras para lidiar con el tema de gobernancia. Ahora que nuestras finanzas son más solidas – gracias al apoyo de fuentes como SIDA y el Círculo de Editores – discutimos posibles opciones. Como siempre en el área de finanzas, podríamos hacer mucho más. Y por supuesto, vimos como durante el Congreso en Korea, podemos poner más énfasis en un contenido real y menos en detalles burocráticos.

Finalmente, tomamos ventaja de una clausula en nuestra constitución que nos permite tener a tres expertos en nuestra Junta Directiva. Estas son posiciones sin derecho a voto. Votamos de manera unánime para apoyar la inclusión de Elizabeth Hiester, una abogada internacional que se especializa en tecnología, telecomunicaciones y media. Todo el tema de la revolución digital va a tomar más y más de nuestro tiempo con sus constantes efectos en la libertad de expresión y en los temas de producción y distribución de la literatura. Elizabeth esta entusiasmada en ayudarnos en esta área. Ella también tiene experiencia en el área de derecho ambiental y un compromiso fuerte hacia la libertad de expresión.

Mis mejores deseos,

John Ralston Saul