El repudio al español, articulo por Elsa Tío de PEN Club Puerto Rico


El repudio al español, articulo por Elsa Tío, poeta y vice-presidenta de PEN Club Puerto Rico, publicado en El Nuevo Día el 16 de junio de 2012.

Al gobierno del PNP no le basta con el robo de los fondos públicos, ahora nos quieren robar el oro de nuestra cultura, que es nuestra lengua, nuestra máxima señal de identidad. Es otra forma de empobrecernos el espíritu.

El anuncio del gobernador de que en todas las escuelas públicas se enseñará en inglés, -menos las clases de español e historia-, es un claro repudio a la lengua propia y esto va unido a la falta de énfasis de la enseñanza en español y de nuestra historia.

Para ello, el Departamento de Educación ha despilfarrado millones de dólares comprando libros pésimos de español e historia preparados en exclusiva por una sola editorial y, de paso, descartando buenos libros de tantas otras editoriales del país.

El nuevo proyecto del PNP para el siglo XXI es de desamor, de eliminar el derecho de los jóvenes al dominio de su propia lengua. Porque no dominarla y desconocerla equivale a apresarlos en una ambivalencia lingüística que entorpece el aprendizaje y, por tanto, el desarrollo de su inteligencia. Lo dice la conocida frase: “lenguaje defectuoso, pensamiento defectuoso”.

La lengua es lo que más se parece a la libertad, son las alas del alma. Sin ellas se aprisiona a la juventud al despojarlos de esa gran riqueza expresiva, y les convierte el cerebro en una jaula. Se le quita al joven el gozo de poder expresar con fluidez y soltura ideas, sentimientos y emociones que lleva dentro.

Un sistema educativo que imponga a un pueblo estudiar en inglés las materias de por sí difíciles en su propia lengua, como son las matemáticas y las ciencias, lo que logrará es confundirlos y agravara el problema de la deserción escolar. Imaginemos que a los niños americanos les impongan tener que aprender ciencia y matemáticas en alemán. Si el joven no se siente a gusto aprendiendo y apenas entiende las materias, lo estamos empujando a la deserción y a la delincuencia.

La degradación de nuestra lengua, de lo puertorriqueño y de nuestra historia acarrea el deterioro de los valores porque una lengua es también el amor que uno siente por una patria. En ella están los afectos y la forma de ser y de pensar de un pueblo. Despreciarla es negarnos a nosotros mismos, es empujarnos a un vacío espiritual, y es fácil que ese vacío la juventud lo llene con la droga embrutecedora. Y esto se agrava por la falta de una filosofía educativa que reafirme el ser puertorriqueño.

Hay quienes se llenan la boca hablando de soberanía y no han levantado la voz para defender la soberanía más importante, la del espíritu, que es la lengua.

Nadie se llame a engaño, éste no es un programa bilingüe para aprender inglés, a lo que nadie se opone. Éste es un proyecto político para suplantarnos la lengua porque la estadidad no es compatible con el español. El pueblo quiere aprender inglés, pero repudia que le desprecien su español. Nuestra lengua es otra gran industria que quieren cerrar. Sin dominio del español, ¿de dónde saldrían otros Vico C, Calle 13 y Ricky Martin? Sería el desempleo de la creatividad.

Recordemos que cuando Puerto Rico sufrió miseria en las primeras décadas del siglo XX fue cuando se impuso el inglés en todo el sistema público. Sin embargo, cuando en la década del 50 se proclamó el español como el lenguaje de enseñanza, y el inglés como segunda lengua, coincidió con el auge y el desarrollo económico del país. Un país orgulloso de su cultura y su lengua materna enamora a su pueblo, se crece, lleva la luz en su frente, la justicia en su corazón y la fe en un futuro mejor.