Home Page > Tres Poemas

por José Emilio Pacheco

1. El altar de los muertos

El mes atroz ya se fue
Y nos dejó tantos muertos
Que hasta el aire respira muerte
Y en el agua se bebe muerte.

No resisto la herida de tanta muerte.
México no puede ser el cementerio plural,
La inmensa fosa común
En que yace deshecho lo que esperábamos.

Al porvenir ya lo hundimos
En el abismo que se abre todos los días.

2. La hora de los niños

Los niños traficaban con una nueva especie de ratas,
Anilladas como langostas y de color magenta y celeste.
Sabor extraño al principio
Pero como el hambre no miente
Nos habituamos a hornearlas.

Ya que uno es lo que come
En menos de un año
Nos volvimos como ellas.
Primero los ojitos alarmados, la pelambre y la cola.
Poco después los dientes de taladro,
Las garras como sierra de partir huesos.
(¿Hará falta decir que a este respecto
No tuvieron gran cosa que enseñarnos?)

Ahora son hombres los niños que vivían de las ratas.
Actúan como sicarios de un poder invisible
Y poco a poco pero noche tras noche
Nos eliminan a balazos.

3. El mañana

A los veinte años me dijeron: “Hay
Que sacrificarse por el Mañana”.

Y ofrendamos la vida en el altar
Del dios que nunca llega.

Me gustaría encontrarme ya al final
Con los viejos maestros de aquel tiempo.

Tendrían que decirme si de verdad
Todo este horror de ahora era el Mañana.

English

THREE POEMS

1. The Altar of the Dead

This atrocious month has finally passed
And left us so many dead
That even the air breathes death
And death is drunk in the water.

I can’t resist the wound of so much death.
Mexico cannot be the plural cemetery,
The enormous common grave
Where our hopes lie exhausted.

We already drown the future
In the abyss that opens each day.

2. The Hour of the Children

The children traffic in a new species of rats,
Ringed like lobsters and colored magenta and sky blue.
Strange flavor at first
But since hunger doesn’t lie
We grow used to baking them.

Since you are what you eat
In less than a year
We become like them.
First their panicked little eyes, fur and tail.
Then, quickly, teeth like drill bits,
Claws like a bone saw.
(Is it necessary to say that in this regard
They didn’t have to teach us much?)

Now the children who lived off the rats are men.
They operate like hit men contracted by an invisible power
And little by little but night after night
They eliminate us with gunshots.

3. Tomorrow

At twenty they told me: “You must
Sacrifice yourself for Tomorrow”.

And we offered life up on the altar
Of the god that never arrives.

At the end of things I would like to find myself
With my old teachers from that time.

They would have to tell me if
All the present’s horror truly was Tomorrow.

(Translation by David Shook)