Día del Escritor en Prisión: Yann Martel escribe a Azimjon Askarov


16348Estimado Azimjon,

Usted está en prisión; yo no lo estoy. El hecho es el mismo, y es enfurecedor. La respuesta al  porqué de esta situación es simple: yo soy afortunado y usted es valiente. My fortuna consiste en que vivo en un país donde, en términos generales, se respetan los derechos de los ciudadanos. Se me hace difícil comprender cómo usted pudo llegar a ser tan valiente. Si yo hubiera estado en su lugar, ¿habría denunciado la corrupción policial con semejante valor? Quiero pensar que lo hubiera hecho así, y que otros se habrían alzado en solidaridad conmigo en caso de que mi denuncia me hubiera causado problemas.

Eso es lo que estoy haciendo ahora: expresar mi solidaridad con usted. No está solo. Y yo no  estoy solo al alzar mi voz en su defensa requiriendo su puesta en libertad incondicional. PEN International y sus múltiples centros nacionales también están haciendo lo mismo, lo que quiere decir que hay miles de escritores alrededor del mundo que se solidarizan con usted.

Pasando a algo más práctico, debo hablarle sobre la reunión que tuvo lugar en Bishkek, la capital de su país, entre el Presidente Atambayev y varios altos cargos de PEN International. Tuve la fortuna de ser invitado a asistir a esa reunión. Temíamos que esta ocasión fuese simplemente manejada como una reunión de cortesía organizada por el Presidente Atambayev y que el evento se diera por terminado tras quince minutos. Pero no fue así. La reunión se prolongó durante más de una hora, y la mayor parte de esa hora la pasamos hablando sobre usted.

Para mi sorpresa, no fuimos nosotros, sino el mismo Presidente Atambayev quien inicialmente mencionó su caso. Fue él quien sacó el tema a relucir y no quiso abandonarlo. Obviamente, al Presidente le molesta que su nombre y su situación sean mencionados cuando él visita otros países. Esas fueron exactamente sus palabras. Aseveró que su juicio fue justo y que usted es un criminal, pero no me pareció muy convincente, y me pregunto si él realmente cree lo que dijo. Hacia el final de la reunión, el Presidente propuso que los representantes de PEN International se reunieran con el Fiscal General del Estado. Si realmente creía que su condena es justa, ¿por qué habría de permitir tal reunión?

Tengo fe en que con el tiempo su condena sea anulada y que usted sea puesto en libertad incondicionalmente. Solamente espero que ese momento llegue más bien pronto que tarde.

Por el momento, por favor, no pierda la esperanza. No se dé por vencido. Nosotros -y cuando digo nosotros me refiero a una gran cantidad de personas- nos preocupamos por usted y pensamos en usted. Espero que algún día nos podamos conocer en persona, tomar un café juntos, disfrutar de un delicioso momento de libertad. Entonces le recordaré lo valiente que usted es, y usted me recordará lo afortunado que yo soy, y nos reiremos. Espero con ansias la llegada de ese día.

Sinceramente suyo, en solidaridad,

Yann Martel

(Translated by Damaris Garzon)