Ugar, escritor sirio refugiado en Barcelona gracias al Pen Club catalán y el Ayuntamiento


ugarmainAyer fue presentado en el Ayuntamiento de Barcelona el poeta sirio Ugar, acogido por el PEN Catalán y el consistorio de la ciudad. Barcelona es miembro de la red internacional de ciudades refugio ICORN, y la federación catalana del PEN Internacional asume desde hace diez años la responsabilidad de la acogida de los escritores perseguidos. Ugar utiliza el seudónimo para evitar la divulgación pública de su nombre y pidió a la prensa que no mostrara su cara en las fotografías para proteger a su familia en Siria.

Según Carme Arenas, presidenta del PEN Catalán, “los escritores catalanes del PEN acogemos con entusiasmo a nuestros colegas perseguidos, con su bagaje literario y la dureza de su historia personal. Son embajadores de sus culturas, su mirada sobre nuestra sociedad nos ayuda a vernos con más riqueza. Más allá de ofrecerles refugio en tiempos de persecución, velamos por su integración en el tejido literario de la ciudad, coordinándonos con la red de bibliotecas y celebraciones literarias como la Semana del Libro en Catalán. Precisamente dentro de esta última feria del libro, se ha celebrado un recital donde se han podido leer las primeras traducciones de la poesía de Ugar al catalán.”

Carles Torner, director del PEN Internacional, afirmó: “PEN Internacional  lleva a cabo desde hace años un programa intenso de protección de escritores que sufren persecución en relación con la red internacional ICORN. Buena muestra de ese compromiso con la protección de los escritores en peligro son la reciente acogida de blogueros de Bangladesh en Suecia gracias a la intervención del PEN sueco, la acogida de escritores refugiados en  once ciudades de Alemania por parte del PEN Alemán o el papel tan activo del PEN Catalán en la acogida de escritores en peligro en Oriente Medio o el norte de África.”

El llamado de PEN Internacional a la Unión Europea por una política común de asilo (LINK) que responda con justicia y humanidad a la actual crisis de los refugiados en Europa, se inscribe en el compromiso de PEN con la protección de escritores. En la historia de PEN, la crisis actual recuerda el papel muy activo de los centros PEN acogiendo escritores en la gravísima crisis de refugiados como resultado de la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial.

¿Cuál es la historia de su exilio?
En marzo del 2011 empezamos una revolución contra Assad. Desde entonces ha habido más de 300.000 muertos y 4 millones de desplazados. Yo, desde muy joven critiqué las tradiciones religiosas y sociales. A los 16 años me convertí en un rebelde y formé parte de la oposición clandestina. La policía empezó a vigilarme y me impidió el acceso a cualquier trabajo. Fui encarcelado por mis actividades políticas durante cuatro años y dos meses, del 2006 al 2010, en condiciones terribles. Cuando acabé condena, marché a Beirut dos meses, pero ante las amenazas de Hezbollah -murieron en un atentado 60 trabajadores sirios- marché a las montañas; de allí pasé a Egipto y, después de dos años, a Barcelona.

¿Qué ideología defiende usted?
Fundé en el 2013 el partido de la República, es socialista, demócrata, partidario de la revolución. Pero nos enfrentamos a situaciones nuevas que nunca habíamos vivido y la ideología del partido está evolucionando.

¿Cuándo empezó a fracasar la revolución?
Cuando no se quiso sacar del poder a El Assad, apoyado por Irán y Rusia, del poder. Nada de toda esta tragedia hubiera pasado. Cuatro millones de sirios desplazados, con todo el drama que eso comporta, a cambio de que hubiera salido una sola persona.

Hay quien, ante la irrupción de ISIS y la descomposición de Libia, Iraq y Siria, prefiere la situación anterior como mal menor.
El dictador El Assad es peor que ISIS, ISIS nació como efecto de la política de El Assad. En la cárcel había un millar de presos islamistas y conozco muy bien su manera de pensar. Casi todos venían de pueblecitos muy pobres y a veces estaban en la cárcel por tener un CD del Corán que podían encontrar en cualquier calle de Damasco. Llegaban a la cárcel sin saber leer y le ponían en la misma celda un preso islámico mayor que les convertía en salafistas. La policía dejaba que las lecturas prohibidas se vendieran en las calles, vigilaban a los compradores y les detenían. Como Ben Alí en Túnez: encargó una encuesta para saber cuántos islamistas había: salió un 35 % y él difundió que un 60 %. El ejército gubernamental deja en su retirada armas para que después las utilice el Estado Islámico. Les interesa hacer creer en Occidente que ellos son un freno al islamismo. En Siria no puedes casarte, buscar empleo, cambiar de casa o hacer algún gasto importante sin el consentimiento de la policía secreta, que tiene un control absoluto de la gente, de las escuelas, universidades, medios de comunicación o el deporte. La prensa es propiedad del gobierno y la mitad de la economía siria es propiedad de la familia del actual presidente. El régimen ha matado 300.00 personas y detenido a un millón, al margen de los 150.000 que han quedado discapacitados.

¿Qué opina de la reacción occidental a la llegada de refugiados, sólo sensibilizada cuando se vio la foto del niño Alyan?
Las imágenes, usted comprenderá, me afectan extraordinariamente. La solución: expulsar de Siria a El Assad y a ISIS para que Siria vuelva a ser un lugar donde conviven de forma pacífica diversas etnias y creencias.

Hay otros refugiados que Europa no ve, los que se desplazan por el interior de Siria.
Sí, sí, son muchos y viven una situación terrrible…

¿Qué pasará en una guerra civil de todos contra todos?
Ahora hay 1.200 grupos armados y cada uno controla su propia zona, con drusos, kurdos, alawitas, suníes y chiítas luchando con dinero, ideas, combatientes y armas de gente de fuera: Qatar, Arabia Saudí, Irán, Turquía, en busca de zonas de influencia… Las cuatro ciudades más grandes y 80 medianas han sido destruidas